domingo, 16 de agosto de 2009

“El amor es la prórroga perpetua”


Los amorosos
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.



Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.



Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.


Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Jaime Sabines/ Poeta Mexicano


Uno de mis poemas favoritos de este sublime poeta mexicano, que al solo escucharlo hace que cierre mis ojos y de rienda suelta a la imaginación de aquellos rostros sin nombres fieles discípulos del amor, que enhorabuena ojala algún día conozca uno de ellos (creo que no lo dejaría escapar)

Video de Jaime Sabines/ Los Amorosos


¿Qué sería de la vida sin el amor? “El amor es la prórroga perpetua”


Amor, amor
Felicidad, alegría y amor,
Desdicha, sufrimiento y amor
Amor, el que nunca se encuentra
Amor, el que veo todos los días
Amor, el que rara vez percibo

Amor y Amorosos vaya manía de darle al mundo algo más
que alegría y desdicha





Nohemi Ramírez

3 comentarios:

Anónimo dijo...

aMIGA QUE BELLA ESAS LETRAS QUE INSPIRAN A CUALQUIERA A DORMIR CON LA MANO EN EL SEXO... EN HORA BUENA.. MIL FELICIDADES!!!

Nohemi dijo...

Gracias Gonz! =D

Wilfredo Sánchez dijo...

muy bueno... estabas en lo cierto; con el video las palabras toman más sentido.

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